nuevo blog
He trasladado todas las entradas de este blog a otro, y las nuevás sólo aparecerán allí. Éste queda tal cual está, sin nada nuevo. El que quiera pasarse:
He trasladado todas las entradas de este blog a otro, y las nuevás sólo aparecerán allí. Éste queda tal cual está, sin nada nuevo. El que quiera pasarse:
Sigo en las vivencias pasadas, lamentando los antiguos errores, las añoradas alegrías, las últimas esperanzas. No hay nada que pueda hacerme olvidar, nada que pueda quitarme de la cabeza qué pudo haber sido y no fue, si hubiera hecho lo que estuviera en mi mano por conseguir lo que quería, ningun lamento acudiría a mi mente. La única manera de olvidar es buscar nuevas alegrías y tener esperanzas en que lo querido se cumpla. Tal vez éxito tras éxito consiga apreciar lo nuevo y desterrar lo antiguo. También es cierto que aparecen ante mis ojos constantemente, unas mas que otras, y que es posible evitarlas (las añoranzas) pero existe un vínculo, puede decirse un vicio, que está como lanzándome contra un muro.
Subiendo y subiendo, bajando y bajando. Los días pasan como muertos, mucho acaba y poco empieza. Cuántas lágrimas derrama el cielo porque está triste, cuántas lagrimas no derramo yo por estar seco. Al final del día, un disparo más atraviesa el aire, una luz más se apaga, y aunque otros ven la luz, aquí no hay nada que mostrar. Roncos gritos tras otros muchos limpios, durarán hasta que quiebren y no vuelvan más. Se escuchan unos pasos, vienen a por tí, buscan algo que nunca debió existir. Arriba, muy lejos, alguien observa tus andanzas, alguien disfruta esperando tus tropiezos, reprochándose tus temporales triunfos. Quién más si no, podría perder el tiempo.
En la llanura todo era tranquilidad. Los matorrales se balanceaban con el fresco viento nocturno, a la par que las altas hierbas. Ni un alma se alcanzaba a ver desde aquel cerezo coronado de esos hermosos pétalos que iban abandonando sus agitadas ramas de una manera caótica, pero a la vez ordenada. Las nubes dejaban entrever un firmamento oscuro, a través del cual parecía adivinarse el rincón más alejado del universo. La luna iluminaba éste pacífico paisaje, a veces tras las nubes, a veces asomada como si de una ventana se tratase. Desde aquel lugar parecía tomar forma la soledad más placentera y absoluta que cualquier mente pueda concebir. En ese sitio se sentía, como si nada pudiera romperla, la tranquilidad suficiente como para desear congelar el momento para vivir eternamente en él, y alimentarse de esa pureza.
Al alba todo acabó, pues la luz del sol no siempre significa un nuevo amanecer, pero ese lugar quedará guardado en la memoria, en el rincón más profundo donde será imposible para los demás recuerdos corromper su totalidad.
Esa luz que andaba buscando, que jugaba conmigo tratando de engañarme, de crearme falsos sueños, de llevarme a ningún lugar...
Esa luz hoy la ví, más clara que nunca, pero, sin embargo, sin aún todo su esplendor, ya no me lleva por un camino oscuro, sino que puedo, al menos, ver las lindes y saber que no es una vía muerta. Otra cosa es que esa luz no se apague y me vuelva a abandonar en medio de la noche, sin dejarme siquiera ver las estrelals, sin permitirme respirar.
La vida ha despertado, con pulso leve y un borroso futuro. Tal vez vuelva a desaparecer, tal vez no se vaya nunca.
Agobio... con la vida, tanta espera, tanta búsqueda termina en la pasividad, en vivir sin sentir la vida. Nada hay por hacer, solamente esperar, esperar, esperar...
esperar.
A regañadientes con la vida, en una de éstas le daré la espalda, me enfrentaré a mi propio destino (y digo destino, pero no me refiero a una vida definida, me refiero a un patrón, a algo que ya existe de alguna manera, pero que aún no llega, y solamente es evitable tomando una actitud activa y marcando un rumbo propio) y me reiré de él, hasta que otra vez vuelva a atraparme. Sí, lo veo así, ahora entiendo por qué lo llaman "la fatalidad del destino", porque es como un agujero negro de el que no se si es posible escapar.
Empiezo a irme por las ramas, como siempre, pero bueno, es básicamente lo que hago cuando me pongo a escribir, y no me permito parar, así que la única manera de seguir es simplemente escribiendo lo que llega a mi cabeza.
Hoy es un gran día, un gran día de mierda, en el que he perdido mucho el tiempo gracias a mi oportunísimo dolor. Gracias, sea lo que sea que me lo ha provocado. Estudiar en verano está genial. Ojalá fuera capaz de agobiarme y de tomar conciencia de que perder el tiempo no lleva a ningún lugar.
Y escribía, solamente, porque lo estaba dejando y necesito tomar un hábito, de escribir lo que me de la real gana y la gente pueda leerlo, y que le guste, o no, pero yo, francamente, lo necesito, porque podría escribir todas estas cosas y guardármelas para mí, y aunque alguno pueda pensar que estoy loco por cómo cambio de tema, cómo digo lo que me viene a la cabeza, necesito saber que existe la posibilidad real de que alguien lo lea (y no sabía que realmente alguien pudiera tomar interés, como ha ocurrido). Íntimo o no, es lo que escribo y me ocupa una millonésima parte de mi tiempo y es una millonésima parte de lo que se me pasa por la cabeza.
Sin más, a la cama, a reparar el coco.
De quién es esa mirada que en sueños me persigue y me perfora la mente, dando lugar a los sentimientos más ocultos, las esperanzas más lejanas. Cuando llega la noche y mi mente está lejos de cualquier otra, me asalta y me provoca, haciéndome ansiar desde el primer momento la próxima vez. Al cerrar los ojos solo quedamos ella y yo, sabiendo que jamás nos encontraremos en esa otra realidad tangible donde nuestro encuentro no sería volátil. Ella va de blanco y lleva una simple y hermosa tiara que recorre su frente. Ningún calzado en sus hermosos pies. Nos encontramos bajo un cerezo que nunca para de llover pétalos como si un viento lo sacudiera. Sé con firmeza que existe, no es fruto de mi imaginación. Algo así jamás saldría de mi mente, simplemente, lo sé. Ella me dice que algún día nos veremos, nos encontraremos en el momento más inesperado. No hay señas, no hay vías que conecten algo más que nuestros pensamientos, cosa que me hace enfurecer, no puedo saber quién es.
Y así, noche tras noche, día tras día, mis esperanzas se desvanecen mientras mis ansias crecen igual de rápido.
Vivo por el día en que aparezcas, dulce dama de blanco.
Buscando una inspiración alegre, nunca encontrada. Los pensamientos que afloran más tienen que ver con la oscuridad, con el anochecer y con lo subterráneo que con lo brillante y el amanecer.
Algo existe por ahí, un soplo de aire fresco, un enjambre de esperanzas de dulce olor y brillante color que navega a la deriva sin rumbo fijo, ya que su destino se perdió tiempo ha.
La búsqueda de tal renovación se ve truncada por la monotonía, los mapas en blanco y las brújulas quebradas.
Por una palabra alegre
... doy mi entera ilusión...
Qué se siente cuando lo que sigue a tu palabra es otro tema, de otro interés. Cuando sabes que el sonido emitido por tus cuerdas vocales se pierde en el aire, buscando algún orificio en el que cobre sentido. Tal vez no lleguen a ningún lado por su falta de sentid, o tal vez sea así porque el emisor esté condenado a esta fatalidad, o esta defunción social que acabará convirtiéndose en un escudo por el que tampoco las palabras recibidas encuentren a la persona en cuestión por ser para ella, sino que se crucen por ser inevitable al existir ésta (por el momento), dejándola atrás, y llegará el momento en que el camuflaje sea total y las ondas acústicas resbalen por su superficie, desviándose sin apenas esfuerzo (pero con intención).
Parece que al final esta bitácora no es solitaria, hay algunas personas que la leen, ya sea de paso o ya sea asiduamente. No estoy tan solo como me creía. Para pocos pensamientos tengo el coco ahora y por eso no escribo nada prácticamente (con eso de estudiar, en lo único que piensas casi es en lo que has estudiado, repasando una y otra vez y dándole vueltas hasta que cobre sentido).
Gracias a quienes leéis mi blog, tanto a las declaradas como a las que no. Me da ánimos para seguirlo.
Un saludo
Y una noche más me desperté.
No había nadie junto a mí.
Las horas pasaban y yo sin poder dormir.
¿Por qué siempre lo mismo, por qué nada nuevo?
Ahora cualquier cosa me quita el sueño.
Día tras día, buscando la luz. Las horas pasan. Llega la noche. Después el alba, un nuevo día, pero yo sigo sin ver la luz, la luz que me guíe hacia un nuevo amanecer, no uno nuevo, uno distinto, uno que siempre vuleva tras la oscuridad verdadera, ese descanso de la luz... luz que se apagó y que, pasado el tiempo, aún sigo buscando.
Ahora no hay nada que me guíe, solo los pasos que puedo prever tras los que doy en este momento, que no llevan a ningún lugar, o que me llevan siempre al mismo.
Han pasado sobre dos semanas sin escribir nada. No es nada extraño, tampoco he escrito mucho ni era un hábito, pero a veces sienta bien escribir cosas, aunque casi (y digo casi por mis dos lectoras declaradas, aunque tal vez alguna se haya descolgado, jaja) nadie lo lea. Algún mal sentimiento se me escapa cuando sé que tal vez alguien lea lo que he escrito. Todos los días me pregunto por qué elegí ser normal. No sé si es bueno o no, sé también que aún no es tarde para tomar un camino opuesto al que sigo (no me refiero a abandonar mi vida, cosa que no puedo hacer, claramente) y se pueden descubrir nuevos gustos, nuevos amigos, gente que tal vez siempre haya estado cerca pero nunca realmente cerca, nuevas experiencias, en definitiva. Por desgracia eso lo tengo aún muy lejos. Estoy apalancado en la asquerosa rutina, en la mañana semialegre y en la noche desesperante.
También veo el camino que sigue mi hermano de dos años, cada día más consciente y despierto. El camino que sigue mi hermana, nada lejos del mío, de ser uno más del montón, de no permitir a la mente abrirse y funcionar a su manera más vaga. Quiero decir a todo el que se haya pasado por aquí que si tiene la oportunidad, deje volar su mente, o lea, o piense en realmente qué es lo que quiere, en cómo ve el mundo... en fin, todo lo que pueda hacerse distinto de la rutina. Que nadie espere grandes reflexiones filosóficas, a casi nadie le sale eso, y cuando sale, es repetido sobre lo que ya está pensado. Ojalá encontrara en mis planteamientos la manera de escapar de todo esto (la rutina) y, por desgracia, siempre acabo llegando a la misma conclusión (tal vez solución), encontrar una persona con la que ser más, con la que expresar todo sin ningún temor (claramente, una pareja, pero no solo eso, sino también un cómplice, alguien que sea capaz de entenderme totalmente. Porque puedes leer todo lo que quieras, escuchar toda la música que quieras, pero yo, por mi parte, prefiero conversaciones bilaterales (o como se diga) en directo. Nada como un buen rato con un buen amigo. Incluso con un desconocido, aunque todavía estoy esperando el día en que un completo desconocido se me acerque solo para charlar, por lo que sea, o el día en que yo me disponga a ello, con quien sea. Aunque creo que eso solamente pasa en las películas, sería realmente interesante. Bueno, lo único que he hecho ha sido divagar y escribir lo que me venía a la mente. Lo diré siempre, y parece que es que quiero justificarme cuando no tengo nadie ante quien hacerlo (vaya, me contradigo), pero yo escribo y lo lee el que quiere. Nadie anuncia aquí una gran bitácora, unos grandes textos o un historión. Soy solo yo intentando escribir lo que me viene a la mente, para pasar un rato ameno, porque, todo hay que decirlo, esto es entretenido.
Suficiente para mí
Hoy es un día de esos en los que me pregunto qué hacer con mi vida, aunque parezca que está bien definida. Ir a la universidad, sacarse un título, hacer buenos amigos, forjarse un futuro... Solamente falta pensar que todo eso hay que trabajárselo, nadie lo regala y la única manera de conseguirlo es insistir, insistir e insistir, aguantar el día a día, pensar que todo irá bien y hacer que efectivamente sea así. Nunca perderé mi rumbo, aunque aún no sé cuál es, sí quiero pensar que lo que sea que me guía, lo hace hacia un buen futuro.
A todos los que no lo encontréis: pensad en la gente que os rodea, y tened casi por cierto que alguien está en una situación muy parecida, que las dudas las tiene todo el mundo, aunque a veces no lo parezca. El sol sale todos los días, y por algo será. Todo continúa y eso nos lo demuestra.
P.D.: a veces probablemente no me entenderé ni yo en lo que escribo (cuando sí me entiendo es en el mismo momento). No os penséis que se me va la olla, excepto cuando esté bien claro. También mirad la hora a la que lo he escrito. Puede que eso influya. Un saludo
Hola a todo el mundo. Me ha dado por escribir un articulín porque son las 2 42 y aún no me he dormido... La verdad es que el coco no da para mucho a estas horas... aunque aún me funciona más o menos bien. Aún así, a dormir que me voy.
(chorrada de artículo)
Bueno, ya fue hace unas dos semanas, pero yo, encerrado en mi propio mundo olvidé comprobar cuándo sacaban el nuevo disco de In Flames (ya me vale). Y bueno, aún me falta escucharlo (gracias por fallar, mp3 querido mío) pero promete, ¡es In Flames! Pues eso, al que le interese el grupo ya sabe lo que tiene que hacer para escucharlo. Cada uno que elija su manera...
Hoy me he levantado sin sueño, aunque con un ligero peso encima, me he tomado un café... y he tenido un buen día en la universidad. Aún no sé si estos días se dan bien porque tocan así, o por el buen o mal transcurso. También ayudó la hora libre que había, y que mañana las horas libres son dos y las últimas, por la misma razón. Se avecina un buen fin de semana, con una fiesta con amigos y nada más en especial. Al menos se rompe la monotonía.
Mi mente se evade cuando estudio. Es lo único agradable que tiene estudiar, que no piensas en nada más que lo que estás leyendo/aprendiendo/haciendo y te abstraes de todo. Si continúo con estas "sesiones" diarias, tendremos un buen cuatrimestre y un verano más o menos libre. Aunque total, un verano para currar y, si hay suerte, no pasarlo solo porque dos colegas se quieren meter en el mismo sitio. Curro ameno a la vista.
Hoy los no lectores de la bitácora no han tenido que aguantar mis lloriqueos ni mis lamentos. Un saludo...
Todo el mundo busca la felicidad de alguna manera. Quien no lo hace, seguramente haya perdido las razones o simplemente lo encuentre imposible. Algunos antes, otros más tarde, otros nunca, la encuentran. Muchos podemos decir haber sido felices, pero pocos pueden decir que la felicidad es para siempre. Creo que no soy el único que ha dicho esto, pero realmente lo pienso, y me he dado cuenta por mí mismo.
Por cierto, voy a olvidarme de lo que pueda opinar cada persona que vea ésto, aunque el que lo haga, realmente puede estar predispuesto a "escucharlo".
Veo día a día caras tristes, caras alegres de fugaz felicidad, y creo que ninguna que realmente parezca expresar que ése es su estado natural.
Como es tarde y he perdido el hilo, otro día escribiré sobre lo que pienso, sé, observo de la felicidad. Por ahora, mi cerebro está ralentizando su ritmo y no creo que consiga nada productivo.
Buenas noches, inexistentes lectores.
Es increíble lo fácil que es escribir cualquier cosa siempre y cuando no recuerde que nadie lo está leyendo, y eso que existe la posibilidad.
Reflexiono constantemente de cuál es mi motivo para andar donde ando, hacer lo que hago y vivir como vivo. La respuesta es: no lo hay. Ahora entiendo qué significa sentirse empujado a vivir, como si fuera una obligación y algo que aguantar. No, así hablan los suicidas, los que se han rendido y no buscan los motivos para seguir aquí. Quizás realmente no puedan encontrarlos, o quizás están demasiado solos como para llamar la atención y estar a tiempo de ser rescatados. Yo sé que cuando me aparto, cuando no sonrío, cuando estoy callado, estoy haciendo méritos para pasar desapercibido, méritos para no conseguir a nadie que me recuerde. Lo único que me preocupa últimamente es no dejar huella en este mundo, y quien dice huella, dice haber vivido para ser recordado, o de tal manera que alguien haya visto sus sueños cumplidos con la ayuda de mi existencia, o por lo menos hacer notar que estoy aquí, y que respiro igual que los demás y que no estoy hecho para otra cosa sino para facilitar existencias y no ponerles impedimento, como actualmente hago con algunas.
Al final cada uno de estos artículos es un llanto personal y una "autocompasión", como la llaman algunos. Tal vez en otro lado consiga decir algo realmente interesante.
No más
No he hecho nada grande. No he mejorado la vida de nadie, ni he hecho que merezca más la pena. No le he facilitado a nadie la vida. No he visto increíbles lugares. Lo único grande que he hecho está dentro de mí, me he formado mil impresiones del mundo, me he formado mil ideas de cómo podría ser todo, cientas de veces me he preguntado qué sentido tiene estar aquí. Aún sigo buscando el mío, aunque estoy casi seguro de no encontrarlo jamás. Si en 19 años no he sido capaz de nada, menos lo seré mientras más monótona y solitaria se vaya haciendo mi vida.
Sobre todo, me gustaría dejar de pensar en mí mismo, seguro que si dejara de cerrar mis opiniones, mis ideas, mis impresiones y buscara en los demás lo que no encuentro en mí descubriría algo que me hiciera cambiar totalmente de opinión. Aunque soy demasiado débil para eso, demasiado imbécil, demasiado amargo.
Sin nada más que decir sobre esto por el momento